Óbolo de San Pedro se realizará los días 29 y 30 de junio

La Conferencia Episcopal Peruana invita a toda la comunidad católica y a las personas de buen corazón a participar de la tradicional colecta para el Óbolo de San Pedro, que se realizará en todas las parroquias y templos del país los días 29 y 30 de junio del presente año, bajo el lema «El fruto de la oración es la caridad» (Papa Francisco).

Mediante esta campaña de oración y ayuda económica, que se realiza en el mes de junio, en el marco de la Festividad de San Pedro y de San Pablo, el Santo Padre nos anima a contribuir en los proyectos caritativos que se promueven en favor de los más necesitados, en especial aquellos que sufren a causa de la guerra, la pobreza y los desastres naturales.

Si usted desea colaborar con esta obra de amor, puede enviar su donación a la siguiente cuenta bancaria del Banco de Crédito del Perú de la Conferencia Episcopal Peruana:

Nombre de la cuenta:
Conferencia Episcopal Peruana – Óbolo de San Pedro

Moneda Nacional (Soles): 193-1448637-0-95
CCI: 00219300144863709511
Moneda Extranjera (Dólares): 193-1448557-1-97

CCI: 00219300144855719711

Una vez realizado el depósito, puede enviar el voucher a los siguientes correos electrónicos: ospedro@iglesiacatolica.org.pe y sec.ospedro@iglesiacatolica.org.pe.

Hemos publicado diversos materiales para la campaña como: afiches, spot radiales, videos, entre otros, que pueden ser compartidos. 

Óbolo de San Pedro

La Santa Sede señala que esta iniciativa solidaria nació en el siglo VII, con la conversión de los anglosajones. Como señal de adhesión a Roma empezaron a enviar una contribución anual al Papa. Así nació el “Denarius Sancti Petri”, la “Limosna a San Pedro”. Luego se añadieron otros países europeos y latinoamericanos. Oficialmente lo instituyó Pío IX en el año 1871. Agradecidos con su difusión

Esta colecta anual ha servido para poner en marcha diversas obras de caridad como la construcción del hospital pediátrico en Banguil, capital de la República Centroafricana (2019); la ayuda solicitada por el Santo Padre para asistir a miles de migrantes asentados en México, la mayoría procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala (2018; el donativo solicitado por el Papa para ayudar al pueblo ucraniano golpeado por la guerra civil (2016), entre otros gestos de solidaridad.